Placer inmediato, comodidad y conveniencia, nuestras cadenas.

“Imagina unos hombres en una habitación subterránea, con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan” Platón; La República.

En el mundo que nos ha tocado vivir, cada hombre ha de crearse un ideal, es decir, una serie de ideas y creencias a partir de las cuales, o una vez asentadas las cuales, es capaz de desarrollar otras actividades con normalidad (pues se trata de las inquietudes primordiales del ser humano), y así poder construirse su vida, hacerse su historia; y es que como decía Ortega y Gasset, el animal tiene naturaleza, pero el hombre tiene historia; un tigre nacido hoy tiene la misma naturaleza que uno nacido hace mil años; sin embargo, el hombre tiene un pasado, una historia, sobre la cual hace su vida.

Hoy en día, ese ideal del que hablamos se ve arrastrado por las cadenas de los tres pilares en que se asientan las sociedades desarrolladas, el placer inmediato, la comodidad y la conveniencia, a los cuales debemos (para mejor o para peor) la realidad del conjunto de sus individuos; si bien es cierto que existen personas que, aun a veces presas en su edad infantil de las cadenas de esos tres pilares, en un momento concreto de sus vidas surge en ellos la voluntad de desasirse de ese lastre y forjarse un cierto tipo de ideal, proceso por definición inconformista, y que es una búsqueda incesante de lucha y sacrificio; pues bien, las personas aquí integradas son las encargadas de dar lugar a los verdaderos debates, verdaderos por la sencilla razón de ser independientes, y aquí la palabra independiente adquiere un sentido profundo, pleno, por el método mismo de búsqueda y de llegada a ser capaz de realizarlos.Y desde este lugar queremos dar cobertura a estos últimos, queremos ofrecer, esencialmente, una serie de argumentos sobre los caminos que va dibujando nuestra sociedad, abrir debates para discutir, y ello con el objetivo de poder ampliar ese número de personas que puedan romper sus cadenas, a la manera como Platón quiso que los filósofos rompieran las cadenas de la caverna; para ampliar, así, el número de personas capaces de entablar debates, pues instrumentalizados estos son un arma eficaz de cariz combativo con miras a lo políticamente correcto. Sabemos que es tarea ardua, aun no por eso cesaremos en nuestro empeño, e intentaremos aportar nuestro granito de arena (uno de los tantos que hay ya hoy) para empresa tan noble.Consideramos, en fin, que los grandes partidos políticos (llámense a veces multinacionales, empresas…) que hoy destacan en la escena cotidiana (huelga nombrarlos) son los artífices de que nos sean tan llevaderas las cadenas en cuyo eje quedan ancladas los tres pilares placer inmediato, comodidad y conveniencia.

En este sentido, somos un pensamiento alternativo, por distinto. Esperamos la colaboración sana de todo aquel que se haya sentido de alguna manera identificado en estas líneas, pues pensamos que suscriben lo dicho.

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