VIDA CRISTIANA VS. SOCIEDAD CAPITALISTA DE MASAS.

Cuántas cosas hay que no necesito. Sócrates en un mercado.

Es chocante comprobar que a veces se ha presentado la liberación sexual como si fuese un sueño comunitario, cuando en realidad se trataba de un nuevo escalón en la progresiva escalada histórica del individualismo. La pareja y la Familia eran el último islote del comunismo primitivo en el seno de la sociedad liberal. La liberación sexual [mayo del 68] provocó la destrucción de esas comunidades intermedias, las últimas que separaban al individuo del mercado. Este proceso de destrucción continúa en la actualidad. Michel Houellebecq, en Las partículas elementales.

El sentido cristiano de vida, con su moral (pero no sólo, sino también algún otro posible sistema (en caso de ser posible) que defienda valores como la disciplina, el amor, el esfuerzo y la lealtad entre otros, es decir, una vida reglada, que merezca vivirse) es incompatible con la defensa de la sociedad consumista de nuestros días.

En efecto, estamos acostumbrados a los métodos de la maquinaria consumista, con su eficaz (aunque manifiestamente perverso) método de lavado de cerebro publicitario; en general el método es el siguiente: se trata de ir grabando en los cerebros  mediante un método asfixiante de publicidad la legitimidad del producto en cuestión; pero la publicidad no es sólo la que vemos en televisión o prensa, sino que más sutilmente se introduce en nuestras vidas de manera total (totalitariamente), hasta su admisión generalizada, por ejemplo, mediante tópicos en las series de telebasura, o con actitudes de famosillos que tantos productos nos venden, o a base de visionar películas norteamericanas (que no americanas pues la grandeza del continente ha sido y será hispano-américa), etc. Además, la propagación de los productos en el espacio social para su inminente consumo se lleva a cabo mediante la ley de la creación de la necesiadad de las cosas que aún no se necesitan. Por ejemplo, analicemos el producto teléfono móvil; pues bien, antes de la propagación en el espacio social de este producto, se emprendieron una serie de medidas para la preparación en masa de su consumo: se regalaban telefonillos de medio pelo para la habitualidad de éste; una vez que la masa social ha adquirido uno (al menos), se llevan a cabo periódicamente campañas en que se regalan llamadas, y así incidir en la habituabilidad del producto. Ya está creada la necesidad, ahora ya somos sus esclavos y se rentabiliza lo más posible. ¿Alguien se imagina el mundo de hoy sin teléfonos móviles? cuanto más inimaginable resulte, más encadenados al consumo irracional estaremos. Pero no nos paremos aquí en su análisis, pensemos ahora en el siguiente experimento: escojamos diez llamadas al azar de los últimos días en una gran ciudad como Madrid, y escuchémoslas, veremos que carecen de contenido. No se trata de analizar el problema haciendo una lista de sus ventajas e inconvenientes, el problema es de otro orden, no es tan superficial, es decir, nos da una vara de medir los progresos reales, cotidianos de esta nuestra bendita sociedad, tan moderna y tan a la altura de los tiempos; y es que parece que el progreso se mide poniendo tantos ordenadores en un pueblo, y se pierde de vista el sentido real que estos productos alcanzan en nuestras vidas. Y es que cuantas más cosas tengamos para hacer, es decir, que cuanto mayores sean nuestras posibilidades de acción, menor es proporcionalmente el sentido que tienen para nosotros el hacer esas cosas, y es que más vale hacer pocas cosas pero con un sentido y bien hechas, que muchas y sin orden en vistas a un fin mayor.

Esta macabra maquinaria publicitaria también se sirve típicamente de dos entidades para seguir retorciendo cerebros: se idealiza el sexo (repárese en una conversación juvenil cualquiera de la calle, no pasarán cinco minutos sin que salga a relucir el tema del sexo, si no explícitamente, sí con abundantes metáforas o connotaciones; y es que toda la ropa, el peinado, la sensualización hasta del coche… está todo ello orientado a la autosatisfacción orgullosa, o narcisista, pues esto es la satisfacción sexual cuando no está reglada, es decir, poder demostrar a nuestros amigotes que valemos tanto como el que más en materia tan elevada hoy como es el sexo, pero se pierde de esa manera la belleza que realmente tiene el sexo, es decir, integrada en el amor y el Matrimonio); de otro lado se suspende sobre la sociedad el miedo mediante aspavientos como la amenaza de la gripe aviar, o una guerra nuclear o química: ya sí que estamos perdidos, totalmente serviles a lo que se nos dicte desde el Estado, o desde las empresas, o de alguna sociedad secreta, el caso es que el miedo nos paraliza.

También es muy oportuno aquí hablar de la sociedad del conocimiento, esa resultante de la homologación de los estudios universitarios, homologación motivada para la creación de un nuevo tipo de profesional, ése que sea lo más versátil posible, para que se pueda integrar a su vez en un mercado (el tratado más arriba) también indefinidamente versátil y cambiante. Pero para ello se pretende que el nuevo alumno adquiera las suficientes competencias, destrezas y habilidades para ser así capaz de desempeñar el mayor número de actividades profesionales  (se trata detalladamente este asunto más abajo en: Muerte universitaria o convergencia europea de estudios, y en los enlaces de textos hoy imprescindibles). ¡Qué bonito es todo esto! pero cómo se va a conseguir esto, si lo que se hace es reducir los contenidos, se reduce el estudio, es decir, la única manera de conseguir conocimientos, la única manera de aprender. ¿Qué va a aprender el nuevo profesional? Se organizan todos los estudios con arreglo a estas generalidades, y se olvida que cada estudio tiene sus particularidades. Lo que se pretende es entontecer progresivamente a las personas, para que no estorben, para ello se hacen continuamente nuevos planes de estudio, y para ello se introducen nuevas asignaturas que todos tenemos en mente. (Ver el breve e interesante artículo:  https://laespadadelcid.wordpress.com/2008/05/14/usted-siga-durmiendo/)

Esta sociedad da como eterna respuesta la absurda defensa de la libertad individual de la persona (puede acostarse con quien quiera, esclavizarse con la droga que desee) proclamando el derecho a la pereza, pero todos sabemos que cuanto más suelto se deje a la persona, más inactiva se hará, más perezosa se hará, más esclava será del sexo, drogas, o del consumo; porque lo cierto es que si a la persona se la deja libre, se escapa y cae en el vicio, y alcanzar lo que le esclaviza se le hace progresivamente más cuesta arriba, y la vida se convierte en un infierno (sólo hay libertad allí donde no hay vicios, de esta manera podemos elegir de verdad, y no marcar nuestras decisiones subyugados por el vicio); y si se le aprieta, coartando de raíz su libre albedrío, entonces le ahogamos y no hace nada; hay que guiarla con orden, con rectitud: y qué mejor que seguir a La Verdad, al Ejemplo de JesuCristo, hoy tan desgastado y juzgado con prejuicios, no se penetra de verdad en lo que nos quiso decir (muchos leerán esto con una sonrisa irónica, esos son los que tienen prejuicios y no conocen el encuentro católico, la vida cristiana, esencia de España).

¿Alguien puede concebir el ser cristiano y defender la sociedad consumista? Nuestros niños, aunque les eduquemos bien, siempre se verán influidos por la maquinaria publicitaria, en forma de televisión, o lo aprenderán en el colegio, o hablando simplemente con los amigotes; de una manera o de otra se verán influenciados por el ambiente liberal y consumista en que estamos todos más o menos sumergidos.

2 Responses

  1. Me encantó el artículo. Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices. Si el mundo mirara donde realmente tiene que mirar no estaríamos como estamos. Menos mal aun existimos personas que admiramos, respetamos y tratamos de imitar a Jesucristo.

    Un abrazo.

  2. Como se dice en el evangelio de San Juan, sólo nos salvamos a través de Cristo, y el que no vive en Él, ya está condenado.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: