La paganización del domingo.

 En el artículo de ayer comentábamos, brevemente, los deberes de los fieles para la restauración, o reconquista, del Reinado social de Jesucristo. Uno de esos deberes, el de dar testimonio de la fe mediante el culto público, se realiza en la santificación del domingo, y por lo tanto, todo lo que sea paganizar ese día es ir en contra de la Soberanía social, es decir, es colaborar en la destrucción sistemática del orden social cristiano. Así, tal como suena. No es de extrañar, por razón obvia, que nos opongamos a los nuevos horarios comerciales y a la apertura de los comercios el domingo. En tan pequeña cosa, nuestro asentimiento o contrariedad producen efectos insospechados, para bien o para mal, pero en cualquier caso, jamás la indiferencia. El Tercio Católico de Acción Política, incorporando ese punto de lucha de la Comunión Tradicionalista, asumió en su programa muncipal el abolir la apertura de comercios el domingo. Muchos puede que vean en ello un anacronismo, un fuera de tiempo y lugar, puede ser, pero esos mismos son los que destruyen los cimientos de nuestro armazón social; en cambio, muchos otros no ven porque nadie les explica el porqué, nosotros damos las razones, y las obras, pues, obras son amores y no buenas razones, cuanto más para nosotros que somos la acción política del católico. La religión cristiana es una religión pública, y los fieles estamos obligados a practicarla ostensiblemente. Ese es el calificativo del cristiano: ostensible. Nada de esferas privadas o fondos de conciencia.
Si continuamos con la mira puesta en el Obispo de Poitiers, Mons. Pie, éste veía en el carácter público de la religión el camino natural hacia el reino social de Jesucristo, y llamó con insistencia a los fieles sobre esa necesidad del culto público y de lo que el mismo obliga. Por lo tanto, no es de extrañar que los enemigos del catolicismo, llámese liberalismo el peor de ellos por su larvado encubrimiento en las células eclesiásticas y pseudodoctrinales, quieran paganizar el domingo convirtiendo ese día en la asistencia en peregrinación a las cuevas de ladrones, en lugar del incesante hormigueo de visitas al templo del Señor. Lo que no está tan claro es la no advertencia de ese peligro, la colaboración con el mismo, o el tomarlo como un mínimo, quizás para un religioso lo sea, pero no así para el fiel, el cristiano de a pie, si vale la expresión.
Dicen, por ejemplo, que muchos directores de grandes superficies son cristianos comprometidos, en cambio abren las puertas de sus comercios, y en verdad sí son comprometidos, pero en la aniquilación del reinado social de Jesucristo. Muchos trabajadores son obligados a ir a sus puestos de trabajo para atender las estúpidas concupiscencias de su hermanos los hombres, muchos de ellos en la fe, que dicen profesar pero que desconocen por completo. Lo que ya sería el colmo es que, además, en las archifamosas escuelas de negocios católicas (un mix un tanto sui generis) se enseñará las enormes ventajas de abrir los domingos en base al mercado potencial y la gestión de mercaderias, dislate del que no estamos seguros se vean libres en algunos de sus ejemplos a futuros directivos.
Invitamos a todos a leer las instrucciones pastorales, auténtica dirección de la grey, del Cardenal Pie sobre la “ley del domingo”, ley que el mismo prelado llamó “motor de la legislación social”. Vean, pues, la importancia de oponerse al trabajo de mercader en domingo y a la apertura de los comercios y la nueva ordenanza sobre los horarios comerciales. No es baladí la cuestión, es capital y así la entendemos, tanto, que bien merece la pena rescatar otra vez la campaña de: “El domingo no se trabaja”.

2 Responses

  1. Buenas tardes, y gracias por tu último comentario.

    Me gustaría saber qué opinión tienes como católico del partido SAIN ( http://partidosain.es/ ). Así mismo tengo curiosidad por conocer qué partidos políticos que se presentan al parlamento y senado pueden ser considerados “aptos” para el voto católico.

    Muchas gracias de antemano, nos leemos.

    PD: Cuanto tenga tiempo me gustaría debatir contigo el tema del patriotismo católico, me parece interesante y el último vídeo sobre el tema me ha parecido muy motivador. Máxime sabiendo que tenemos posturas diferentes sobre el tema, aunque en el fondo se compartan ciertos valores de importancia (antiaborto, justicia social etc.)

    Diego

  2. El internacionalismo es un mito, llámese SAIn o comoquiera. La paz es un intervalo entre guerras. La sociedad histórica es el resultado de un proceso in-cesante de luchas entre culturas, entendiendo como integrantes del proceso histórico las culturas no cíclicas (éstas son las neolíticas primitivas que aún hoy existen en lugares de África, por ejemplo, sus conflictos son meramente tribales); esto es, que entiendo por culturas históricas las que incorporan la idea de universalismo, por tanto de conquista e imposición de los valores que conforman su esencia; luego hay que ver cómo es esa imposición, si es pragmática-utilitaria (los imperios protestantes británico o belga, la estirpe del capitalismo salvaje, que en sus conquistas no se pararon a ver si los nativos eran o no personas, los consideraron ya desde el principio como mercancía, cuerpos ya como mera explotación: lo más opuesto al catolicismo, donde sí se valoran los cuerpos: Dios se ha hecho también hombre, cuerpo humano) o si se entiende como una manera de integrar a terceros, como el imperio católico romano (léase España), es decir, entendida la conquista sin perder nunca de vista la idea de comunidad, no-explotando a los conquistados, sino tendiendo la mano y tejiendo para ellos los lazos que hacen posible la comunidad (esencialmente Familia, gremio o sindicato, y vecindario o municipio).

    Todas, repito, todas las culturas si son históricas pretenden la imposición de sus valores (habría que estudiar si la perspectiva de expansión surge haciéndose posible con los excedentes de producción, etc., o como sentimiento patriótico de expansión de la verdadera cultura, pues todas creen estar en posesión de la verdad… pero ese es otro tema; obsérvese que también la capitalista es imperialista, pues incorpora la idea de que el racionalismo pragmático, que será luego de mero consumo, es lo óptimo, y también lo impondrán, como en la guerra de Irak, sin ir más lejos, pero vamos, que es el pan nuestro de cada día).

    Es por tanto un mito eso de la solidaridad internacionalista, solidaridad sí, pero la católica, la verdadera. La única cultura que puede considerarse de valor eterno es esa que se ha desprendido de la teología católica tradicional.
    Hay que tomar partido por la Historia: ¿ablación de clítoris? ¿sacrificios de corazones humanos en honor a los pseudo-dioses? ¿racionalismo pragmático capitalista?
    O bien: cultura católica, que siempre ha luchado por la no disolución del tejido de los lazos sociales comunitarios donde sólo se puede construir la dicha del hombre: es decir, integrada dentro de la Familia, el Sindicato y el Municipio, (es decir, las únicas estructuras sociales que son proporcionadas al cuerpo) sin perder de vista que todo eso es posible gracias a la unidad sagrada de la Patria que asegura la pervivencia del catolicismo y de la cultura verdadera. Señores: tomemos partido por la Historia, sólo quedará humanidad mientras aún exista España, es decir, mientras no hayan muerto los impulsos políticos del imperio católico romano.
    ¿Las elecciones?, allá cada uno, hay que ver si algún partido se hace cargo de lo anterior; es decir, si lucha por la restauración en lo posible de lo que de verdad importa.

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